Hago todo lo que puedo porque sé que voy a morir joven

Muchos de nosotros hemos leído aquellos blogs que te dan mil y un motivos para dejarlo todo y viajar, hacer música, escribir un libro, o simplemente hacer lo que más nos gusta y nos hace felices.

Como les escribí anteriormente, jamás escribiría un artículo incitando a las personas a dejar su estabilidad por dedicarse a viajar y “vivir de eso” con un blog. Sin embargo, para nada estoy de acuerdo con el sistema educativo y social actual que nos quita la idea de la cabeza de que eso es posible.

Les explico porqué

Supongo que los jóvenes de hoy día, desde que tienen uso de razón estudian. En lo personal, no recuerdo mi infancia desde antes de entrar por primera vez a un salón de clases. Quizá, a muchos les pase lo mismo.

Desde muy pequeños el sistema educativo y social, nos mete en la cabeza que para ser personas grandes y exitosas en la vida debemos seguir un patrón de vida bastante común; estudiar, tener un trabajo bien remunerado en base a nuestro nivel académico, casarnos y morir. Morir con un par de vacaciones al año contadas, horas perdidas en el tráfico y unos fines de semana mal disfrutados con mala cara odiando los lunes.

No estoy diciendo que estudiar está mal, de hecho, me parece que es una de las mejores inversiones en la vida, pero pienso que tampoco es la mejor. Muchos estudiamos por la obligación de cumplir con el sistema social actual. Muchos memorizamos materias que no nos gustan, (y hay una gran diferencia entre aprender y memorizar). Incluso muchos estudian una carrera que no les gusta solo porque hay buena demanda laboral.

Ser felices o ser robots

Por ejemplo,

Supongamos que tienes un niño a punto de entrar a su primer año escolar. Con el pasar de los años, el niño se siente más cómodo con unas materias que con otras, por ejemplo; le gusta la música, le gusta dibujar y tiene un intelecto más creativo. ¿No sería más conveniente que a ese niño se le prepare para desarrollar carreras más adelante a fin? Es muy importante por supuesto que aprenda matemáticas, español, biología, etc. Pero cuando ese niño crezca y tenga la edad y la madurez suficiente de elegir y se dedique a la música. ¿Qué agregarían esas materias a su intelecto creativo, que probablemente poco vaya a usar?

A esto me refiero en la diferencia que hay entre memorizar y aprender. Ese niño, probablemente tuvo que memorizar muchas materias que no eran de su agrado por el simple hecho de lograr la independencia de elegir su identidad. Porque el sistema le dijo, “ok ya terminaste el colegio, puedes hacer con tu vida lo que quieras”.

En el otro ejemplo les pongo el caso de un niño que pasa veinte y tantos años de vida estudiando. Logra una carrera e inmediatamente incursiona en el mundo laboral. Y así pasa su juventud. Con una maestría, un trabajo bien pagado que le permita endeudarse con una casa y un carro, con las vacaciones contadas y poco tiempo para conocer el mundo, en aspectos generales.

¿Quién de los 2 pequeños creen ustedes que logre ser más feliz? No hablo de felicidad económica. Pero estoy segura de que muchos se sienten más felices haciendo dibujos en un cuadro, viajando con una mochila o escribiendo libros con la esperanza de dar un salto como escritores.

Nadie nos pregunta si somos felices, si nos hemos convertido en la persona que soñábamos ser. Solo nos preguntan que estudiamos, donde trabajamos o cuánto ganamos.

El sistema educativo y social nos enseña a ser empleados, no a ser personas libres e independientes. Y muchas veces nosotros creemos que esa forma de vivir es la correcta. Es cosa de nosotros salir del sistema y hacer lo que nos gusta.

Estoy pasando la difícil crisis de los 20’s. Cuando tenía mi trabajo y ganaba lo suficiente para pagar mis cuentas, me sentía muerta. Después de subir por primera vez a un avión, sabía que no estaba viviendo. Todo el dinero que junto ahora lo gasto en un pasaje de avión.

Hago todo lo que puedo porque sé que voy a morir joven. Me refiero a casarme con un trabajo en el cual mi tiempo va a ser de los demás y no mío. Me refiero a que quizá a los 30 años voy a “vivir” como un robot más. Y cuando logre estabilidad económica y el tiempo de hacer lo que me gusta, no voy a tener la salud o las mismas ganas de hacerlo. Eso es morir joven. Graduarte a los 18 años del colegio, a los 25 de la universidad. Ser un empleado más de por vida, gastando horas en el tráfico, sentado sobre una mesa frente a una computadora. O simplemente trabajando en lo que no nos gusta por pagar las facturas.

“Somos un empleado más, un número de seguro social que hace más rico a un estado que no vela por nosotros”